domingo, noviembre 04, 2012

CARTA DE AUXILIO




  Tic tac, tic tac, tic tac, el reloj siempre está ahí, recordándonos el paso del tiempo, sin dejar escapar los segundos, marcando los minutos y sentenciándonos con la hora. El tiempo lo forzamos a convertirse en algo físico, pero por más que tengamos ese objeto maquiavélico que nos indica la hora del día, sabemos y debemos recordar que eso no es real, al menos para nuestro cerebro, el cual procesa éste a su antojo, haciendo del momento feliz una estrella fugaz y del no tan bueno una eterna amargura. Y es precisamente en ese instante cuando más parece que escuchamos el tic tac del reloj.
Aquí, en un cuarto sombrío, en un día gris de otoño, escenario perfecto para un soneto a la melancolía, estoy yo, escribiéndote a ti, para que salgas de tu pozo, para que veas la luz y resuelvas aquello que crees que no tiene solución.  Para un viejo como yo, que he vivido de todo un poco, el tiempo ha perdido ya la capacidad de asustarme, ya no es mi enemigo sino mi aliado. Es verdad que no he llegado a hacer todo lo que me gustaría haber hecho y que he pasado por diferentes desencuentros, pérdidas, decepciones y he trabajado duro por mi familia que además es la tuya. Pero también he amado, reído y disfrutado.
  Ahora, estoy yo solo en mi modesto hogar, ya no tengo nada por lo que preocuparme, porque ya se supone que no debo ocuparme de nada y recibo tu "carta de auxilio" como tu misma la has querido llamar... ¡ay! mi querida nieta, es verdad que los tiempos han cambiado, que apenas puedo comprender lo complejas que se han vuelto las cosas. Pero de algo estoy convencido y es de que por mucho que cambie todo, debes seguir siendo fiel a ti misma, busca en tu interior, no te centres en ese problema concreto, pon tu mirada en algo más grande porque ¡no somos más que una pequeña mota de polvo, querida! y nada en esta vida hay que el tiempo no se encargue de llevar o archivar, deja eso que tanto te preocupa escrito en un avión de papel y lánzalo para que se lo lleve el viento. Sonríe como tú sabes, sal, disfruta, ama, viaja, haz todo cuando puedas y quieras, no dejes de hacer por temor al qué dirán o no atreverte, porque el miedo siempre será más peligroso que aquello a lo que te tengas que enfrentar.
  Y cuando creas que te faltan fuerzas, piensa en mí, en este viejo solo en su sofá, encantado de que lleguen estos días lluviosos para leer el periódico que tanto odias, mientras bebo mi copita de vino y me abrigo con el calor del brasero que tú ahora añoras. Ya el miedo al paso del reloj no me impide disfrutar de estos momentos, ahora que no debo hacer nada es cuando lo estoy haciendo todo. Si no hubiese vivido tanto, con todo lo que la vida conlleva no podría apreciar estos buenos momentos. Me llena de orgullo que aún confíes en mí para contarme tus secretos, es la recompensa de mi vida y la promesa de la tuya.
  Todo irá bien, quítate de la muñeca el reloj que tanto te oprime y vive tu presente porque no existe otro tiempo. Recuerda siempre, Ahora es tu momento de ser feliz.
  Con mucho amor. Tu abuelo.

1 comentario: